jueves, 19 de marzo de 2015

Galletas de mantequilla con chocolate negro y nueces. Butter cookies with black chocolate and walnuts.




Es lo más: lo más bueno, lo más sencillo y lo más rápido de lo que puede haber en el mundo de las galletas. Ingredientes básicos, nada de técnica y los deliciosos resultados que están en la mesa en media hora...

Galletas de mantequilla con trocitos de chocolate negro y nueces.
Para 25 galletas.
175g de mantequilla temperatura ambiente
230g de harina
70g de azúcar glas
70g de chocolate negro picado en trocitos pequeños (recomiendo 60-70%)
30g de nueces picados.

En un bol mezclamos la mantequilla, azúcar y harina y amasamos los ingredientes con la mano. Cuando la masa esté lisa incorporamos el chocolate y las nueces. Formamos bolitas de tamaño de nuez y las aplastamos con la palma de la mano (tendrán unos 3 cm de diámetro).
Colocamos las galletas sobre una bandeja con papel de horno dejando 1-2 cm de distancia entre cada (van a crecer un poquito). Metemos en el horno precalentado a 180ºC para 10-12 minutos (tienen que estar ligeramente doradas, pero no demasiado). Sacamos la bandeja del horno y dejamos enfriar.



This is simply the superlative among cookies: the most delicious, the simpliest and the fastest that there can be. Just mix some basic ingredients. No particular cooking technique is necessary. And the delicious results arrive on the table in half an hour...

Butter cookies with black chocolate and walnuts.
Makes 25 cookies.
175g of (unsalted) butter at room teperature
230g of flour
70g of icing sugar
70g of chopped black chocolate (recommend 60-70%)
30g of chopped walnuts.

Mix the flour, sugar and butter in a bowl and knead until the ingredients are well combined. Once the dough is smooth, fold in the chocolate and walnuts. Make balls of a walnut size, and carefully squash them (the cookies should have about 3 cm of diameter).
Put the cookies 1-2cm apart (will get slightly bigger during the baking process) on a baking tray lined with baking paper. Heat the oven in advance to 180ºC and bake the cookies during 10-12 minutes (they should become lightly brown, especially on the borders, but not too much). Take the tray out of the oven, let cool.



martes, 3 de marzo de 2015

Pierogi. Raviolis polacos.



Los pierogi (leído: pierogui) son sin duda uno de los platos más típicos polacos. Para explicar la idea de este plato podrían comparase con empanadillas cocidas/al vapor o con los ravioli. Tienen siempre la misma forma, de media luna, y una prácticamente infinita lista de rellenos... Los más populares son los pierogi con relleno de carne, de chucrú y setas, de queso fresco y patata o en su versión dulce - de fruta. Suelen ser cocidos, aunque también los fritos son muy populares; a veces, se sirven con barszcz (caldo de remolacha). Los salados vienen untados con mantequilla o sofrito de cebolla o/y bacon, mientras los dulces, con nata y azúcar. Los rellenos pueden prepararse según gusto, después de la última Navidad preparé unos con relleno reciclado de un asado de jamón y lombarda guisada, salieron deliciosos.

Esta es una versión "de autor" de los tradicionales pierogi ruskie (aunque polacos, se llaman rusos), es decir con relleno de queso blanco fresco tipo ricotta y patata cocida, pero enriquecido con puerro y queso curado (aquí el pecorino). Los he comido untados con sofrito de cebolla; los más carnívoros pueden preparar el sofrito también con bacon. Es cierto que son algo laborosos dado que hay que preparar tanto la masa (probablemente la parte más complicada) como el relleno por separado, de hecho suelen hacerse en cantidades grandes, para toda la familia, pero de verdad el tiempo invertido en su preparación merece la pena. Yo esta vez he hecho una cantidad para 4 personas y he congelado la mitad - la próxima vez que tengamos ganas de pierogi bastará solo sacarlos con antelación del congelador y freír.


Pierogi con queso y patata.
Para 36 pierogi / 4 personas.

Para el relleno:
500 g de patata
125 g de queso fresco blanco tipo ricotta (twaróg) (si conocemos alguna tienda polaca, rusa o ucraniana lo podemos encontrar ahí, o como alternativa podemos usar también el "cottage cheese" como el que venden en el lidl)
unas 2-3 cucharas de pecorino (o parmesano, u otro queso curado) rallado
1 cebolla grande
unos 10 cm de puerro
pimienta

Para la masa:
380 g de harina de trigo
150-180 ml de agua templada
1 huevo
1 cucharadita de sal
1 cuchara de aceite o mantequilla derretida.
Para la preparación de la masa necesitaremos un rodillo de cocina (aunque yo una vez también me apañé con una botella de vidrio...), para cortar los círculos un vaso de unos 8-9 cm de diámetro y para cerrar, un tenedor.

Para el sofrito:
3 cucharas de mantequilla mantequilla
o 1 cebolla para un sofrito de cebolla, aceite para freír
o 1 cebolla + un puñado de bacon ahumado para un sofrito de cebolla y bacon, aceite para freír.


Podemos empezar por el relleno. Pelamos las patatas, las pelamos, cortamos en cachitos y cocemos en agua salada. Una vez que estén tiernas, quitamos el agua y pasamos por un pasapurés o las "molimos"con un prensador de patata, dejamos enfriar.
Mientras tanto, sofreímos la cebolla. Si vamos a untar los pierogi con un sofrito de cebolla, podemos sofreír las dos cebollas a la vez - una mitad la usaremos para el relleno, la otra la reservaremos para el sofrito. Para ello, picamos la cebolla muy finamente, y sofreímos a fuego medio con un poco de aceite hasta que esté tierna, dulce y dorada. Justo antes de que esté, quitamos la mitad que vamos a usar para untar los pierogi y a la otra, todavía en la sartén añadimos el puerro cortado en rodajas y luego en cuatro. Seguimos sofriendo un minuto más y añadimos a la patata, junto al queso blanco y el queso curado rallado y pimienta negra. Removemos hasta juntarse todos los ingredientes en una masa homogénea. Tapamos, reservamos.

Ahora toca el trabajo duro... la masa. En un cuenco, colocamos la harina, sal, huevo, aceite y agua (podemos empezar con unos 150 ml y seguir echando más según haga falta, aunque no deberían ser más que 180 ml en total). Podemos saltarnos cucharas y pasar directamente a trabajar la masa con las manos - una vez que podamos formar con ella una única bola, la sacamos a una superficie limpia y seguimos amasando hasta que este lisa y elástica (tardaremos un poco, en media unos 5-10 minutos). Una vez la masa es lista la seguimos amasando con el rodillo, extendiéndola con todas las direcciones hasta que tenga unos 2 mm de grosor. En el caso que se pegara al rodillo o la superficie, podemos echar un poco de harina, aunque no debería ser el caso (desde que añado el aceite en la masa, nunca he tenido que hacerlo).

Cortamos la masa en círculos con el vaso. En medio de cada uno, colocamos más o menos una cucharadita de relleno (tenemos que poder cerrarlos sin que salga el relleno), doblamos y para cerrarlos, aplastamos el borde abierto con un tenedor.

Cocemos en una olla grande con agua salada - metemos en agua hirviendo solo tantos pierogi para que puedan flotar sin pegarse uno a otro. Desde que salgan a la superficie, los dejamos cocer unos 5 minutos.
Sacamos, untamos con el sofrito de nuestra elección. Si quedan, podemos volver a calentarlos en agua, o freír.

lunes, 2 de marzo de 2015

Devil´s food cake.





En la mayoría de recetas devil´s food cake viene acabada con una capa de chocolate, pero la idea de romper el profundo sabor de chocolate de este bizcocho con la frescura de nata batida y frambuesas es una idea maravillosa (esta sugerencia la he cogido de aquí).

No conozco a nadie quien la haya probado y no le haya gustado. Tiene una apariencia bastante sobria en comparación con lo que resulta ser cuando llega a la boca - este simple bizcocho de chocolate no tiene iguales.


Devil´s food cake.
Para una tarta de dos discos iguales de 22 cm o dos discos de 18 + 24 cm.

115 g de mantequilla a temperatura ambiente
2 huevos a temperatura ambiente
150g de azúcar blanco
150 g de azúcar moreno
1/2 vaso de yogur natural (y sin azúcar) + 1/2 vaso de agua templada*
50 g de cacao natural (amargo) + 1/2 vaso de agua caliente*
200 g de harina de trigo
1/2 cucharadita de bicarbonato de soda
* 1/2 vaso = 125 ml
una cajita de frambuesas frescas (unos 150-200 g)
1-2 cucharas de chocolate negro rallado (opcional)
500 ml de nata de batir
1-2 cucharas de azúcar glas
1 cucharadita de extracto de vainilla.

En un cuenco pequeño / taza mezclamos el agua caliente con cacao hasta disolverse el cacao por completo en uno, y el yogur con agua en otro. Encendemos el horno a 180ºC.
Con una batidora a mano batimos la mantequilla y una vez que tenga una consistencia cremosa (tiene que poder mezclarse con los azúcares) echamos poco a poco los azúcares hasta obtener una masa homogénea.
Rompemos los huevos en una taza, los batimos con un tenedor y volvemos a batir la masa de mantequilla echando muy poco a poco los huevos y después incorporamos el cacao. Por último vienen el yogur y la harina mezclada con el bicarbonato - echamos una cuchara de yogur mezclado con agua y una de harina hasta incorporar los dos ingredientes.
Pasamos la masa a los moldes (con bases extraíbles), amoldados con papel de hornear. La masa debería tener la misma altura en los dos moldes - podemos comprobarlo metiendo verticelmtene unos palillos de dientes en la masa para ver hasta que altura del palillo llega en cada uno de los moldes.
Horneamos unos 40-45 minutos (siempre comprobando la cocción un poco antes de pasar el tiempo con un palillo de dientes - si sale seco, el bizcocho está listo).

Sacamos del horno y dejamos enfriar. Una vez los bizcochos están fríos, batimos la nata con el azúcar glas y extracto de vainilla, montamos la tarta de dos pisos con una capa de nata por encima de cada disco. Acabamos la tarta colocando las frambuesas por encima (o si hemos hecho dos bizcochos de tamaño distinto, la "terraza" del primero y la superficie del segundo).
Podemos echar un poco de chocolate negro rallado por encima (opcional).



viernes, 27 de febrero de 2015

Curry vegetal poco ortodoxo. En media hora en la mesa.



A veces es tan fácil cocinar una cosa que nutre la vista, el olfato y el sabor con muy pocos recursos y muy poco tiempo.

Este es en el fondo un simple estofado de verduras especiado con curry en polvo, creado con unas pocas verduras que tenía justamente en la nevera; los ingredientes podrían sustituirse perfectamente con otros que tengamos a mano - pimiento, calabaza, brócoli,... Es un curry muy poco ortodoxo, nada de creaciones sofisticadas con especias exóticas, nos bastará lo más básico.

Ni el olor ni sabor se pueden fotografiar. Qué pena.


Curry vegetal. 
Para 2 personas.
1/3 zanahoria
1/2 media cebolla
1/2 calabacín
1 diente de ajo
1/3 chile rojo
unos tomatitos cherry
jengibre fresco - 1/3 de pulgar
curry en polvo
250 ml de leche*
250 ml de yogur natural*
1/2 - 1 cuchara de miel
mantequilla (o ghee, si lo tenemos)
sal
arroz para acompañar (unos 150 g)
* se pueden sustituir con nata o leche de coco.

En una olla calentamos unas dos cucharas de mantequilla sin subir demasiado el fuego para que no se queme; añadimos el ajo, jengibre y chile picados muy finamente y dejamos sofreír un momento. Añadimos cebolla cortada en trozos no muy grandes, zanahoria pelada y cortada en medias rodajas (de unos 3 mm de grosor) y el curry (la cantidad depende de lo especiado y/o picante nos guste tener el plato), seguimos sofriendo a fuego medio un par de minutos. Añadimos la leche, un poco de sal y la miel, y cocinamos unos 5 minutos. Por último añadimos el calabacín cortado en medias rodajas y los tomates cherry cortados a mitad. Guisamos unos 3-5 minutos más máximo - las verduras deben estar cocidas pero seguir crujientes (tanto el calabacín como tomate o por ejemplo pimiento o brócoli necesitan en realidad muy poco para estar hechos). Al final añadimos el yogur, removemos, probamos. Añadimos más curry, miel y/o sal si hace falta. Si nos parece demasiado denso el guiso o nos gusta tener más jugo, podemos añadir más leche/yogur, comprobando siempre que está bien sazonado.
Servimos con arroz.



jueves, 26 de febrero de 2015

Tom kha - sopa de coco tailandesa.




Hay tres cosas que te hacen reconocer que estás en el Sureste Asiático cuando a la llegada sales del aeropuerto: el calor húmedo, el ruido y los olores: cilantro, lima, especias... Tom kha, la sopa de coco, parece contener su esencia.

Fue en Tailandia donde nos apuntamos a nuestra primera clase de cocina local como una actividad turística durante un viaje. Fue un curso de un día en Asia Scenic Thai Cooking School en Chiang Mai.
Fue una experiencia fantástica (de hecho ha sido la mejor clase de todas las que hemos hecho hasta ahora viajando por la zona) y en todos los viajes que siguieron siempre hemos intentado repetirla. Es una manera estupenda de conocer mejor la cultura y la gastronomía local a través de explicaciones de los ingredientes típicos, su compra en el mercado local y al final su preparación como platos tradicionales bajo instrucciones de una persona que suele preparar estos mismos platos después de trabajo en su casa.




Esta es una versión vegetariana de tom kha kai - con setas, es decir tom kha het, los más carnívoros pueden añadir carne de pechuga de pollo (unos 50 g para dos) y de esta manera preparar la clásica tom kha kai. También algún ingrediente original (como las hojas de lima kafir) ha sido reemplazado por otro más fácil de encontrar en nuestra parte del mundo.


Tom kha het - sopa de coco con setas
Para 2  personas
600-800 ml de leche de coco
1 ramita de lemongrass (se pueden encontrar cada vez a menudo sobre todo en las fruterías con oferta más amplia, o simplemente en tiendas de alimentación asiática; si no la encontramos, nos la podemos saltar)
un cachito pequeño de jengibre fresco - digamos más o menos 1/4 del pulgar (en la receta original usaríamos su primo - el galangal)
1 chile rojo
1/2 lima
unos 6-8 tomatitos cherry (o dos tomates pequeños muy maduros, tomate pera iría muy bien)
4-6 setas (champiñones o setas ostra)
1 cebolla pequeña o media grande (pelada)
cilantro picado
1 cuchara de azúcar
3 cucharas de salsa de pescado


En una olla calentamos la leche de coco. La llevamos a ebullición, añadimos el jengibre pelado y cortado en lonchas muy finas, lemongrass (antes lo aplastamos con la hoja de un cuchillo grande y cortamos en dos) y el chile picado muy finamente (o si tenemos un mortero - incluso mejor machacado en el mortero). Dejamos cocer unos 5 minutos; si usamos pollo, ahora sería el momento de añadirlo (cortado en cubitos) y dejar cocer hasta que esté hecho - si no lo usamos pasamos al siguiente paso de añadir las setas y cebolla cortadas en trozos de tamaño de un mordisco, y tomates cherry cortados en dos. Dejamos cocer otros 3 minutos.
Bajamos el fuego, añadimos el zumo de lima, azúcar y salsa de pescado. removemos hasta que se incorporen y el azúcar se disuelva.

Servimos en cuencos, con cilantro picado echado por encima.




miércoles, 18 de febrero de 2015

Toad in the hole. Un plato tradicional británico con un nombre muy simpático.



Se supone que el nombre se debe al parecido (visual) de este plato a un sapo en un agujero... bueno, no quiero discutir la idea del quien se lo inventó del parecido entre una salchicha y un sapo (agujeros, si nos sale la receta bien sí nos van a salir), en cualquier caso creo que es el plato con uno de los nombres más simpáticos en toda cocina británica.

Es un plato bastante potente: imagínate una especie de una crepe gigante (bueno, en realidad es el pudding de Yorkshire) con salchichas dentro y servida con patatas, salsa y verduras... Si uno lo quiere probar, ahora el invierno es probablemente la mejor temporada.

Toad in the hole: sapo en el agujero (¡blup!)
Para 2 personas:
4 salchichas crudas
2 huevos
125 ml de leche entera
110 g de harina de trigo
sal
pimienta
aceite
mostaza (opcional)

Para acompañar:
puré de patata: unos 500 g de patata, una cuchara de mantequilla, un vaso de leche, sal, pimienta, nuez moscada
verduras cocidas: brócoli y/o coliflor al vapor; guisantes o guisantes con zanahoria; etc
salsa de cebolla: 2 cebollas grandes, una buena cuchara de mantequilla,  una cuchara muy plana de harina, 2-3 cucharas de vinagre balsámico, un chorrito de vino blanco, unas gotas de salsa de Worcester (si no lo tenemos, no pasa nada), pimienta.
La salsa de cebolla es sin duda la parte más laborosa, pero siendo un extra opcional también nos la podemos saltar (sobre todo si sí preparamos un buen puré casero).


El toad in the hole solo es un plato muy sencillo pero si queremos acompañarlo con puré de patata, salsa de cebolla y verduras, tardaremos un poco más y debemos empezamos por la salsa y el puré.

La salsa es la parte que más tardará en hacerse, así que podemos hacerla incluso por adelantado: pelamos y cortamos las cebollas en lonchas muy, muy finas y echamos en una olla con la mantequilla derretida. Dejamos pochar la cebolla a fuego lo más bajo posible, tapada, durante más o menos una hora. De vez en cuando la removemos - debe quedar muy tierna y dulce, de color marrón claro y uniforme (¡cuidado con no quemarla!). Una vez esté hecha añadimos la harina, removemos y dejamos que coja un poco más de color. Al final añadimos poco a poco los ingredientes líquidos removiendo la salsa todo el tiempo y dejamos cocer unos 10 minutos más a fuego siempre muy bajo. Pepamos. Si queda demasiado densa, echamos un poco más de vino blanco mezclado con agua.
El puré lo empezamos a preparar justo antes de las salchichas: pelamos las patatas, las cortamos en cachitos más pequeños, cocemos en agua con sal hasta que estén tiernas. Pasamos por el pasapuré / hacemos el puré con un prensador, añadimos la mantequilla, la leche (echándola poco a poco), sal, pimienta y la nuez moscada y removemos hasta obtener un puré liso casi cremoso y con textura suave echando más leche y/o mantequilla si hace falta.

Para preparar el toad in the hole, calentamos el horno hasta 200º C. Colocamos las salchichas (crudas, separadas) en una fuente untada con un poco de aceite y las metemos en el horno para 10 minutos.

Mientras las salchichas se están horneando, preparamos la masa: batimos con un tenedor la harina, los huevos y la leche en un cuenco hasta obtener una masa lisa / sin grumos; salamos y pepamos al gusto. Si nos gusta la mostaza, podemos añadir una cucharadita.

Sacamos la fuente con las salchichas. Echamos la masa en la fuente alrededor de las salchichas (intentamos no echarla por encima), debería llegar hasta los 3/4 del grosor de las salchichas. Volvemos a meter la fuente en el horno para otros 30-35 minutos.




lunes, 16 de febrero de 2015

Albóndigas de pescado, pero un poco orientales.


Hay unos ingredientes comunes para las cocinas orientales: limón, miel, tomate, berenjena, comino, cilantro y perejil, chiles picantes (a menudo formando picantes pastas),... Forman unas combinaciones maravillosas, que saben igual de bien tanto en verano - cuando te regalan una sensación de frescor, como en invierno - cuando desprenden esta suave sensación de calidez. Sabores algo dulces, algo picantes pero siempre llenos, muy llenas de una potente fusión de aromas.

Una receta muy parecida se puede encontrar en el libro de Yotam Ottolenghi y Sami Tamami "Jerusalem". La hice hace mucho tiempo, siempre la he tenido en mi cabeza como una apuesta alternativa para bacalao/merluza. Dado que en realidad no tenía pensado  hacer este plato y el único ingrediente seguro que había comprado el día anterior era el bacalo, pensé guiarme no por la receta original del libro sino simplemente por mis recuerdos de ella y de los sabores que probado en Marruecos, Egipto y Turquía y unos tantos restaurantes libaneses.


Albóndigas de pescado blanco, con un toque oriental.
Para 2 personas.
250g de bacalao fresco o merluza (sin piel)
1 huevo
pan rallado
cilantro (o perejil)
1 cebolla
1 diente de ajo
400g de tomate pelado / triturado / troceado
1/2 chile rojo (si puede ser de los que no pican TANTO)
medio limón
miel
comino (molido o entero triturado en un mortero)
sal
aceite
para acompañar: arroz.

Podemos empezar por la salsa: pelamos y picamos muy finamente la cebolla y el ajo, Reservamos la mitad de la cebolla, la otra mitad y el ajo los pochamos en una olla con aceite hasta que queden tiernos. Añadimos el chile rojo picado y el comino, sofreímos un rato y echamos los tomates. Dejamos cocer a fuego lento (vamos a remover la salsa mientras seguimos trabajando con las albóndigas).

Para preparar las albóndigas, picamos la carne de pescado muy finamente, de manera que podamos formar las albóndigas con ella. Añadimos la otra mitad de cebolla, el cilantro/perejil picado, el huevo, más o menos la mitad de jugo del medio limón, sal y pan rallado y amasamos, hasta obtener una masa lo suficientemente firme como para poder hacer las albóndigas (pero, para evitar que se nos quede demasiado seca, vamos echando el pan rallado poco a poco; en el caso que de todas formas la masa nos parezca al final demasiado seca podemos añadir un poco de leche). Formamos las albóndigas - las mías tenían unos 3-4 cm de diámetro y 1.5 cm de grosor (deberían salir unas 5). Las rebozamos ligeramente con pan rallado y dejamos de momento de lado.

Mientras estamos preparando las albóndigas, removemos de vez en cuando la salsa. Cuando tengamos las albóndigas ya preparadas, volvemos a comprobar cómo va. Si vemos que necesita algo más de tiempo (es aguosa, el tomate es muy ácido) podemos guardar las albóndigas en la nevera mientras la salsa se está terminando de hacer. Cuando esté a punto, la volvemos a sazonar con sal (si hace falta), añadimos una cucharadita de miel y exprimimos el resto de jugo de limón y si nos parece, le echamos un poco más de comino. Si tiene mucha agua, podemos dejarla cocer un poco más sin tapa, mientras vamos friendo las albóndigas en una sartén a fuego medio-alto unos 3 minutos de cada lado (o si siguen muy blancas un poco más).  Una vez las albóndigas están hechas y han cogido color, las transferimos a la olla con la salsa y dejamos cocer sin remover unos 3-5 minutos más sobre un fuego muy bajo. Servimos con arroz.