jueves, 19 de marzo de 2015

Galletas de mantequilla con chocolate negro y nueces. Butter cookies with black chocolate and walnuts.




Es lo más: lo más bueno, lo más sencillo y lo más rápido de lo que puede haber en el mundo de las galletas. Ingredientes básicos, nada de técnica y los deliciosos resultados que están en la mesa en media hora...

Galletas de mantequilla con trocitos de chocolate negro y nueces.
Para 25 galletas.
175g de mantequilla temperatura ambiente
230g de harina
70g de azúcar glas
70g de chocolate negro picado en trocitos pequeños (recomiendo 60-70%)
30g de nueces picados.

En un bol mezclamos la mantequilla, azúcar y harina y amasamos los ingredientes con la mano. Cuando la masa esté lisa incorporamos el chocolate y las nueces. Formamos bolitas de tamaño de nuez y las aplastamos con la palma de la mano (tendrán unos 3 cm de diámetro).
Colocamos las galletas sobre una bandeja con papel de horno dejando 1-2 cm de distancia entre cada (van a crecer un poquito). Metemos en el horno precalentado a 180ºC para 10-12 minutos (tienen que estar ligeramente doradas, pero no demasiado). Sacamos la bandeja del horno y dejamos enfriar.



This is simply the superlative among cookies: the most delicious, the simpliest and the fastest that there can be. Just mix some basic ingredients. No particular cooking technique is necessary. And the delicious results arrive on the table in half an hour...

Butter cookies with black chocolate and walnuts.
Makes 25 cookies.
175g of (unsalted) butter at room teperature
230g of flour
70g of icing sugar
70g of chopped black chocolate (recommend 60-70%)
30g of chopped walnuts.

Mix the flour, sugar and butter in a bowl and knead until the ingredients are well combined. Once the dough is smooth, fold in the chocolate and walnuts. Make balls of a walnut size, and carefully squash them (the cookies should have about 3 cm of diameter).
Put the cookies 1-2cm apart (will get slightly bigger during the baking process) on a baking tray lined with baking paper. Heat the oven in advance to 180ºC and bake the cookies during 10-12 minutes (they should become lightly brown, especially on the borders, but not too much). Take the tray out of the oven, let cool.



martes, 3 de marzo de 2015

Pierogi. Raviolis polacos.



Los pierogi (leído: pierogui) son sin duda uno de los platos más típicos polacos. Para explicar la idea de este plato podrían comparase con empanadillas cocidas/al vapor o con los ravioli. Tienen siempre la misma forma, de media luna, y una prácticamente infinita lista de rellenos... Los más populares son los pierogi con relleno de carne, de chucrú y setas, de queso fresco y patata o en su versión dulce - de fruta. Suelen ser cocidos, aunque también los fritos son muy populares; a veces, se sirven con barszcz (caldo de remolacha). Los salados vienen untados con mantequilla o sofrito de cebolla o/y bacon, mientras los dulces, con nata y azúcar. Los rellenos pueden prepararse según gusto, después de la última Navidad preparé unos con relleno reciclado de un asado de jamón y lombarda guisada, salieron deliciosos.

Esta es una versión "de autor" de los tradicionales pierogi ruskie (aunque polacos, se llaman rusos), es decir con relleno de queso blanco fresco tipo ricotta y patata cocida, pero enriquecido con puerro y queso curado (aquí el pecorino). Los he comido untados con sofrito de cebolla; los más carnívoros pueden preparar el sofrito también con bacon. Es cierto que son algo laborosos dado que hay que preparar tanto la masa (probablemente la parte más complicada) como el relleno por separado, de hecho suelen hacerse en cantidades grandes, para toda la familia, pero de verdad el tiempo invertido en su preparación merece la pena. Yo esta vez he hecho una cantidad para 4 personas y he congelado la mitad - la próxima vez que tengamos ganas de pierogi bastará solo sacarlos con antelación del congelador y freír.


Pierogi con queso y patata.
Para 36 pierogi / 4 personas.

Para el relleno:
500 g de patata
125 g de queso fresco blanco tipo ricotta (twaróg) (si conocemos alguna tienda polaca, rusa o ucraniana lo podemos encontrar ahí, o como alternativa podemos usar también el "cottage cheese" como el que venden en el lidl)
unas 2-3 cucharas de pecorino (o parmesano, u otro queso curado) rallado
1 cebolla grande
unos 10 cm de puerro
pimienta

Para la masa:
380 g de harina de trigo
150-180 ml de agua templada
1 huevo
1 cucharadita de sal
1 cuchara de aceite o mantequilla derretida.
Para la preparación de la masa necesitaremos un rodillo de cocina (aunque yo una vez también me apañé con una botella de vidrio...), para cortar los círculos un vaso de unos 8-9 cm de diámetro y para cerrar, un tenedor.

Para el sofrito:
3 cucharas de mantequilla mantequilla
o 1 cebolla para un sofrito de cebolla, aceite para freír
o 1 cebolla + un puñado de bacon ahumado para un sofrito de cebolla y bacon, aceite para freír.


Podemos empezar por el relleno. Pelamos las patatas, las pelamos, cortamos en cachitos y cocemos en agua salada. Una vez que estén tiernas, quitamos el agua y pasamos por un pasapurés o las "molimos"con un prensador de patata, dejamos enfriar.
Mientras tanto, sofreímos la cebolla. Si vamos a untar los pierogi con un sofrito de cebolla, podemos sofreír las dos cebollas a la vez - una mitad la usaremos para el relleno, la otra la reservaremos para el sofrito. Para ello, picamos la cebolla muy finamente, y sofreímos a fuego medio con un poco de aceite hasta que esté tierna, dulce y dorada. Justo antes de que esté, quitamos la mitad que vamos a usar para untar los pierogi y a la otra, todavía en la sartén añadimos el puerro cortado en rodajas y luego en cuatro. Seguimos sofriendo un minuto más y añadimos a la patata, junto al queso blanco y el queso curado rallado y pimienta negra. Removemos hasta juntarse todos los ingredientes en una masa homogénea. Tapamos, reservamos.

Ahora toca el trabajo duro... la masa. En un cuenco, colocamos la harina, sal, huevo, aceite y agua (podemos empezar con unos 150 ml y seguir echando más según haga falta, aunque no deberían ser más que 180 ml en total). Podemos saltarnos cucharas y pasar directamente a trabajar la masa con las manos - una vez que podamos formar con ella una única bola, la sacamos a una superficie limpia y seguimos amasando hasta que este lisa y elástica (tardaremos un poco, en media unos 5-10 minutos). Una vez la masa es lista la seguimos amasando con el rodillo, extendiéndola con todas las direcciones hasta que tenga unos 2 mm de grosor. En el caso que se pegara al rodillo o la superficie, podemos echar un poco de harina, aunque no debería ser el caso (desde que añado el aceite en la masa, nunca he tenido que hacerlo).

Cortamos la masa en círculos con el vaso. En medio de cada uno, colocamos más o menos una cucharadita de relleno (tenemos que poder cerrarlos sin que salga el relleno), doblamos y para cerrarlos, aplastamos el borde abierto con un tenedor.

Cocemos en una olla grande con agua salada - metemos en agua hirviendo solo tantos pierogi para que puedan flotar sin pegarse uno a otro. Desde que salgan a la superficie, los dejamos cocer unos 5 minutos.
Sacamos, untamos con el sofrito de nuestra elección. Si quedan, podemos volver a calentarlos en agua, o freír.

lunes, 2 de marzo de 2015

Devil´s food cake.





En la mayoría de recetas devil´s food cake viene acabada con una capa de chocolate, pero la idea de romper el profundo sabor de chocolate de este bizcocho con la frescura de nata batida y frambuesas es una idea maravillosa (esta sugerencia la he cogido de aquí).

No conozco a nadie quien la haya probado y no le haya gustado. Tiene una apariencia bastante sobria en comparación con lo que resulta ser cuando llega a la boca - este simple bizcocho de chocolate no tiene iguales.


Devil´s food cake.
Para una tarta de dos discos iguales de 22 cm o dos discos de 18 + 24 cm.

115 g de mantequilla a temperatura ambiente
2 huevos a temperatura ambiente
150g de azúcar blanco
150 g de azúcar moreno
1/2 vaso de yogur natural (y sin azúcar) + 1/2 vaso de agua templada*
50 g de cacao natural (amargo) + 1/2 vaso de agua caliente*
200 g de harina de trigo
1/2 cucharadita de bicarbonato de soda
* 1/2 vaso = 125 ml
una cajita de frambuesas frescas (unos 150-200 g)
1-2 cucharas de chocolate negro rallado (opcional)
500 ml de nata de batir
1-2 cucharas de azúcar glas
1 cucharadita de extracto de vainilla.

En un cuenco pequeño / taza mezclamos el agua caliente con cacao hasta disolverse el cacao por completo en uno, y el yogur con agua en otro. Encendemos el horno a 180ºC.
Con una batidora a mano batimos la mantequilla y una vez que tenga una consistencia cremosa (tiene que poder mezclarse con los azúcares) echamos poco a poco los azúcares hasta obtener una masa homogénea.
Rompemos los huevos en una taza, los batimos con un tenedor y volvemos a batir la masa de mantequilla echando muy poco a poco los huevos y después incorporamos el cacao. Por último vienen el yogur y la harina mezclada con el bicarbonato - echamos una cuchara de yogur mezclado con agua y una de harina hasta incorporar los dos ingredientes.
Pasamos la masa a los moldes (con bases extraíbles), amoldados con papel de hornear. La masa debería tener la misma altura en los dos moldes - podemos comprobarlo metiendo verticelmtene unos palillos de dientes en la masa para ver hasta que altura del palillo llega en cada uno de los moldes.
Horneamos unos 40-45 minutos (siempre comprobando la cocción un poco antes de pasar el tiempo con un palillo de dientes - si sale seco, el bizcocho está listo).

Sacamos del horno y dejamos enfriar. Una vez los bizcochos están fríos, batimos la nata con el azúcar glas y extracto de vainilla, montamos la tarta de dos pisos con una capa de nata por encima de cada disco. Acabamos la tarta colocando las frambuesas por encima (o si hemos hecho dos bizcochos de tamaño distinto, la "terraza" del primero y la superficie del segundo).
Podemos echar un poco de chocolate negro rallado por encima (opcional).



viernes, 27 de febrero de 2015

Curry vegetal poco ortodoxo. En media hora en la mesa.



A veces es tan fácil cocinar una cosa que nutre la vista, el olfato y el sabor con muy pocos recursos y muy poco tiempo.

Este es en el fondo un simple estofado de verduras especiado con curry en polvo, creado con unas pocas verduras que tenía justamente en la nevera; los ingredientes podrían sustituirse perfectamente con otros que tengamos a mano - pimiento, calabaza, brócoli,... Es un curry muy poco ortodoxo, nada de creaciones sofisticadas con especias exóticas, nos bastará lo más básico.

Ni el olor ni sabor se pueden fotografiar. Qué pena.


Curry vegetal. 
Para 2 personas.
1/3 zanahoria
1/2 media cebolla
1/2 calabacín
1 diente de ajo
1/3 chile rojo
unos tomatitos cherry
jengibre fresco - 1/3 de pulgar
curry en polvo
250 ml de leche*
250 ml de yogur natural*
1/2 - 1 cuchara de miel
mantequilla (o ghee, si lo tenemos)
sal
arroz para acompañar (unos 150 g)
* se pueden sustituir con nata o leche de coco.

En una olla calentamos unas dos cucharas de mantequilla sin subir demasiado el fuego para que no se queme; añadimos el ajo, jengibre y chile picados muy finamente y dejamos sofreír un momento. Añadimos cebolla cortada en trozos no muy grandes, zanahoria pelada y cortada en medias rodajas (de unos 3 mm de grosor) y el curry (la cantidad depende de lo especiado y/o picante nos guste tener el plato), seguimos sofriendo a fuego medio un par de minutos. Añadimos la leche, un poco de sal y la miel, y cocinamos unos 5 minutos. Por último añadimos el calabacín cortado en medias rodajas y los tomates cherry cortados a mitad. Guisamos unos 3-5 minutos más máximo - las verduras deben estar cocidas pero seguir crujientes (tanto el calabacín como tomate o por ejemplo pimiento o brócoli necesitan en realidad muy poco para estar hechos). Al final añadimos el yogur, removemos, probamos. Añadimos más curry, miel y/o sal si hace falta. Si nos parece demasiado denso el guiso o nos gusta tener más jugo, podemos añadir más leche/yogur, comprobando siempre que está bien sazonado.
Servimos con arroz.



jueves, 26 de febrero de 2015

Tom kha - sopa de coco tailandesa.




Hay tres cosas que te hacen reconocer que estás en el Sureste Asiático cuando a la llegada sales del aeropuerto: el calor húmedo, el ruido y los olores: cilantro, lima, especias... Tom kha, la sopa de coco, parece contener su esencia.

Fue en Tailandia donde nos apuntamos a nuestra primera clase de cocina local como una actividad turística durante un viaje. Fue un curso de un día en Asia Scenic Thai Cooking School en Chiang Mai.
Fue una experiencia fantástica (de hecho ha sido la mejor clase de todas las que hemos hecho hasta ahora viajando por la zona) y en todos los viajes que siguieron siempre hemos intentado repetirla. Es una manera estupenda de conocer mejor la cultura y la gastronomía local a través de explicaciones de los ingredientes típicos, su compra en el mercado local y al final su preparación como platos tradicionales bajo instrucciones de una persona que suele preparar estos mismos platos después de trabajo en su casa.




Esta es una versión vegetariana de tom kha kai - con setas, es decir tom kha het, los más carnívoros pueden añadir carne de pechuga de pollo (unos 50 g para dos) y de esta manera preparar la clásica tom kha kai. También algún ingrediente original (como las hojas de lima kafir) ha sido reemplazado por otro más fácil de encontrar en nuestra parte del mundo.


Tom kha het - sopa de coco con setas
Para 2  personas
600-800 ml de leche de coco
1 ramita de lemongrass (se pueden encontrar cada vez a menudo sobre todo en las fruterías con oferta más amplia, o simplemente en tiendas de alimentación asiática; si no la encontramos, nos la podemos saltar)
un cachito pequeño de jengibre fresco - digamos más o menos 1/4 del pulgar (en la receta original usaríamos su primo - el galangal)
1 chile rojo
1/2 lima
unos 6-8 tomatitos cherry (o dos tomates pequeños muy maduros, tomate pera iría muy bien)
4-6 setas (champiñones o setas ostra)
1 cebolla pequeña o media grande (pelada)
cilantro picado
1 cuchara de azúcar
3 cucharas de salsa de pescado


En una olla calentamos la leche de coco. La llevamos a ebullición, añadimos el jengibre pelado y cortado en lonchas muy finas, lemongrass (antes lo aplastamos con la hoja de un cuchillo grande y cortamos en dos) y el chile picado muy finamente (o si tenemos un mortero - incluso mejor machacado en el mortero). Dejamos cocer unos 5 minutos; si usamos pollo, ahora sería el momento de añadirlo (cortado en cubitos) y dejar cocer hasta que esté hecho - si no lo usamos pasamos al siguiente paso de añadir las setas y cebolla cortadas en trozos de tamaño de un mordisco, y tomates cherry cortados en dos. Dejamos cocer otros 3 minutos.
Bajamos el fuego, añadimos el zumo de lima, azúcar y salsa de pescado. removemos hasta que se incorporen y el azúcar se disuelva.

Servimos en cuencos, con cilantro picado echado por encima.




miércoles, 18 de febrero de 2015

Toad in the hole. Un plato tradicional británico con un nombre muy simpático.



Se supone que el nombre se debe al parecido (visual) de este plato a un sapo en un agujero... bueno, no quiero discutir la idea del quien se lo inventó del parecido entre una salchicha y un sapo (agujeros, si nos sale la receta bien sí nos van a salir), en cualquier caso creo que es el plato con uno de los nombres más simpáticos en toda cocina británica.

Es un plato bastante potente: imagínate una especie de una crepe gigante (bueno, en realidad es el pudding de Yorkshire) con salchichas dentro y servida con patatas, salsa y verduras... Si uno lo quiere probar, ahora el invierno es probablemente la mejor temporada.

Toad in the hole: sapo en el agujero (¡blup!)
Para 2 personas:
4 salchichas crudas
2 huevos
125 ml de leche entera
110 g de harina de trigo
sal
pimienta
aceite
mostaza (opcional)

Para acompañar:
puré de patata: unos 500 g de patata, una cuchara de mantequilla, un vaso de leche, sal, pimienta, nuez moscada
verduras cocidas: brócoli y/o coliflor al vapor; guisantes o guisantes con zanahoria; etc
salsa de cebolla: 2 cebollas grandes, una buena cuchara de mantequilla,  una cuchara muy plana de harina, 2-3 cucharas de vinagre balsámico, un chorrito de vino blanco, unas gotas de salsa de Worcester (si no lo tenemos, no pasa nada), pimienta.
La salsa de cebolla es sin duda la parte más laborosa, pero siendo un extra opcional también nos la podemos saltar (sobre todo si sí preparamos un buen puré casero).


El toad in the hole solo es un plato muy sencillo pero si queremos acompañarlo con puré de patata, salsa de cebolla y verduras, tardaremos un poco más y debemos empezamos por la salsa y el puré.

La salsa es la parte que más tardará en hacerse, así que podemos hacerla incluso por adelantado: pelamos y cortamos las cebollas en lonchas muy, muy finas y echamos en una olla con la mantequilla derretida. Dejamos pochar la cebolla a fuego lo más bajo posible, tapada, durante más o menos una hora. De vez en cuando la removemos - debe quedar muy tierna y dulce, de color marrón claro y uniforme (¡cuidado con no quemarla!). Una vez esté hecha añadimos la harina, removemos y dejamos que coja un poco más de color. Al final añadimos poco a poco los ingredientes líquidos removiendo la salsa todo el tiempo y dejamos cocer unos 10 minutos más a fuego siempre muy bajo. Pepamos. Si queda demasiado densa, echamos un poco más de vino blanco mezclado con agua.
El puré lo empezamos a preparar justo antes de las salchichas: pelamos las patatas, las cortamos en cachitos más pequeños, cocemos en agua con sal hasta que estén tiernas. Pasamos por el pasapuré / hacemos el puré con un prensador, añadimos la mantequilla, la leche (echándola poco a poco), sal, pimienta y la nuez moscada y removemos hasta obtener un puré liso casi cremoso y con textura suave echando más leche y/o mantequilla si hace falta.

Para preparar el toad in the hole, calentamos el horno hasta 200º C. Colocamos las salchichas (crudas, separadas) en una fuente untada con un poco de aceite y las metemos en el horno para 10 minutos.

Mientras las salchichas se están horneando, preparamos la masa: batimos con un tenedor la harina, los huevos y la leche en un cuenco hasta obtener una masa lisa / sin grumos; salamos y pepamos al gusto. Si nos gusta la mostaza, podemos añadir una cucharadita.

Sacamos la fuente con las salchichas. Echamos la masa en la fuente alrededor de las salchichas (intentamos no echarla por encima), debería llegar hasta los 3/4 del grosor de las salchichas. Volvemos a meter la fuente en el horno para otros 30-35 minutos.




lunes, 16 de febrero de 2015

Albóndigas de pescado, pero un poco orientales.


Hay unos ingredientes comunes para las cocinas orientales: limón, miel, tomate, berenjena, comino, cilantro y perejil, chiles picantes (a menudo formando picantes pastas),... Forman unas combinaciones maravillosas, que saben igual de bien tanto en verano - cuando te regalan una sensación de frescor, como en invierno - cuando desprenden esta suave sensación de calidez. Sabores algo dulces, algo picantes pero siempre llenos, muy llenas de una potente fusión de aromas.

Una receta muy parecida se puede encontrar en el libro de Yotam Ottolenghi y Sami Tamami "Jerusalem". La hice hace mucho tiempo, siempre la he tenido en mi cabeza como una apuesta alternativa para bacalao/merluza. Dado que en realidad no tenía pensado  hacer este plato y el único ingrediente seguro que había comprado el día anterior era el bacalo, pensé guiarme no por la receta original del libro sino simplemente por mis recuerdos de ella y de los sabores que probado en Marruecos, Egipto y Turquía y unos tantos restaurantes libaneses.


Albóndigas de pescado blanco, con un toque oriental.
Para 2 personas.
250g de bacalao fresco o merluza (sin piel)
1 huevo
pan rallado
cilantro (o perejil)
1 cebolla
1 diente de ajo
400g de tomate pelado / triturado / troceado
1/2 chile rojo (si puede ser de los que no pican TANTO)
medio limón
miel
comino (molido o entero triturado en un mortero)
sal
aceite
para acompañar: arroz.

Podemos empezar por la salsa: pelamos y picamos muy finamente la cebolla y el ajo, Reservamos la mitad de la cebolla, la otra mitad y el ajo los pochamos en una olla con aceite hasta que queden tiernos. Añadimos el chile rojo picado y el comino, sofreímos un rato y echamos los tomates. Dejamos cocer a fuego lento (vamos a remover la salsa mientras seguimos trabajando con las albóndigas).

Para preparar las albóndigas, picamos la carne de pescado muy finamente, de manera que podamos formar las albóndigas con ella. Añadimos la otra mitad de cebolla, el cilantro/perejil picado, el huevo, más o menos la mitad de jugo del medio limón, sal y pan rallado y amasamos, hasta obtener una masa lo suficientemente firme como para poder hacer las albóndigas (pero, para evitar que se nos quede demasiado seca, vamos echando el pan rallado poco a poco; en el caso que de todas formas la masa nos parezca al final demasiado seca podemos añadir un poco de leche). Formamos las albóndigas - las mías tenían unos 3-4 cm de diámetro y 1.5 cm de grosor (deberían salir unas 5). Las rebozamos ligeramente con pan rallado y dejamos de momento de lado.

Mientras estamos preparando las albóndigas, removemos de vez en cuando la salsa. Cuando tengamos las albóndigas ya preparadas, volvemos a comprobar cómo va. Si vemos que necesita algo más de tiempo (es aguosa, el tomate es muy ácido) podemos guardar las albóndigas en la nevera mientras la salsa se está terminando de hacer. Cuando esté a punto, la volvemos a sazonar con sal (si hace falta), añadimos una cucharadita de miel y exprimimos el resto de jugo de limón y si nos parece, le echamos un poco más de comino. Si tiene mucha agua, podemos dejarla cocer un poco más sin tapa, mientras vamos friendo las albóndigas en una sartén a fuego medio-alto unos 3 minutos de cada lado (o si siguen muy blancas un poco más).  Una vez las albóndigas están hechas y han cogido color, las transferimos a la olla con la salsa y dejamos cocer sin remover unos 3-5 minutos más sobre un fuego muy bajo. Servimos con arroz.




viernes, 6 de febrero de 2015

Sopa de guisantes amarillos. Para el frío.


Esta es una versión algo más ligera de una de las sopas más típicas polacas, la grochówka. Perfecta para el invierno, una alternativa perfecta a las lentejas. Los más carnívoros pueden disfrutarla en su versión "más" original, con costillas y/o bacon ahumado. La versión vegetariana es igual de buena, sobre todo si se toma con una rebanada de un buen pan de centeno (¡yo siempre me la preparo untada con mantequilla!).















La preparación es bastante rápida, no hace falta poner los guisantes en remojo y la mayoría de los ingredientes ya la tenemos normalmente en casa. Aunque los guisantes amarillos (secos) no son muy populares en España, sí se pueden encontrar en la mayoría de los supermercados más grandes y en tiendas con alimentos orientales / de subcontinente indio (>dal).


Sopa de guisantes amarillos
para 2 personas
150-170g de guisantes amarillos
un cachito de zanahoria (1/3 más o menos)
una patata mediana
un diente de ajo
mejorana (u oregano) - a gusto (una cuchara mínimo)
1 hoja de laurel
sal, pimienta
opcional / versión para carnívoros: unas costillas (¡sin adobar!)  y/o bacon ahumado en taquitos

Lavamos los guisantes en agua fresca, escurrimos. Las ponemos en una olla, cubrimos con dos dedos de agua y ponemos a fuego. Pelamos la zanahoria, la cortamos en medias rodajas de 2-3 mm de grosor. Pelamos la patata y la cortamos en cubitos de 1 cm. Aplastamos el diente de ajo, le quitamos la piel y lo picamos finamente.

Cuando los guisantes lleguen a ebullición, en la superficie subirá mucha espuma blanca. bajamos la temperatura, recogemos la espuma con una cuchara (y la tiramos) y echamos en la sopa las verduras preparadas y las especias (y si la usamos, la carne). Dejamos cocer la sopa a fuego lento, tapada, más o menos 45 minutos, removiendo de vez en cuando y añadiendo agua si hiciera falta;  antes de terminarla volvemos a probar si está bien de sal y mejorana. Está hecha cuando está a punto de convertirse en un puré (probablemente mucha patata y una mayor parte de los guisantes se desharán ya antes); si está muy espesa, añadimos un poco más de agua. O, si no te gusta tanto la consistencia de puré, puedes terminarla un poco antes (siempre cuando los guisantes estén cocidos, probablemente no antes de 30 minutos de cocción).



miércoles, 25 de julio de 2012

Vichyssoise. Crema de puerro fría.





De niña odiaba el puerro. Era una cosa blanda, con un sabor fuerte, de color de podrido; se pegaba a todas las demás cosas que flotaban en el plato del caldo. Además, olía mal.


Pero las papillas gustativas crecen, y también cambian de gustos. 
Ahora sí entiendo perfectamente como puede gustar. Crudo o cocido, como ingrediente principal o en una cantidad mínima, solo para dar el toque.
Aunque eso sí: tiene mucho carácter y te hace llorar. 
Pero: me encanta.


Igual que las veraniegas cremas frías: salmorejo, gazpacho, crema de calabacín, el centroeuropeo "enfriador" - una sopa fría a base de fondo de remolacha y yogur (suena raro, es delicioso)... Y el clásico francés, la vichyssoise - la crema fría de puerro.


La receta es muy sencilla y además puede servir para preparar un plato caliente en invierno - en vez de dejar la crema enfriar durante un buen rato en la nevera, se sirve caliente. 
Tan sencilla que después de la primera vez las cantidades de los ingredientes pueden echarse  a ojo.
Y para la primera vez, podemos recurrir a las instrucciones de Julia Child.


Vichyssoise
(receta según "Mastering the Art of French Cooking" - Julia Child, Louisette Bertholle & Simone Beck) 
para 4 personas
170 g de patata
225 g de puerro (parte blanca solo)
750 ml de caldo
100-150 ml de nata
1-2 cucharas de cebollino picado
sal


Quitamos las partes verdes a los puerros, los lavamos y cortamos en rodajas. Pelamos las patatas y cortamos en rodajas finas.
Cubrimos con el caldo y cocemos hasta que las verduras estén tiernas: unos 30-45 minutos.  


Trituramos con una batidora de mano. Añadimos la nata y sal (podemos pasarnos un poco: como bien dice el libro - al servir la sopa fría el salado se saborea mucho menos de lo normal), batimos un segundo más hasta juntarse bien la nata con la verdura. Dejamos enfriar, una vez la crema ha bajado la temperatura, la metemos en la nevera (unas 2 horas). Servimos bien fría, espolvoreada con el cebollino picado. 

martes, 24 de julio de 2012

Un pequeño capricho dulce. Cupacakes de mantequilla y chocolate con nectarina.





Faltaba algo dulce para el desayuno. Además, se acababa el yogur. Que fuese pequeño, para poder decir: pero si son solo unos pocos... y pequeños... y se ha acabado el yogur.
Salieron del horno el domingo por la mañana, su preparación tardó en total solo unos 30 minutos. 
Un perfecto capricho a primera hora del día. 


Cupcakes de mantequilla y chocolate con fresquilla.
para 10:
2 huevos
125g de mantequilla
90g de azúcar
60g de harina de trigo
1 cuchara de harina de patata/ maizena
1 cucharadita de baking powder
2 cucharas de cacao amargo
1 fresquilla/ nectarina/ melocotón, etc).

Batimos los huevos con azúcar, hasta que queden espumosos y casi blancos. Seguimos batiendo: añadimos la mantequilla, previamente fundida, las harinas  tamizadas y la levadura en polvo. Rellenamos los moldes para magdalenas/cupkaces hasta la mitad o un poquito más, reservamos una parte de la masa (unas 3 cucharas). Mezclamos la masa que nos queda con el cacao y añadimos un poquito a cada cupcake. Cortamos la fresquilla en 10 cuñas, les quitamos la piel y metemos  en medio de cada cupcake una.
Horneamos unos 20-25 minutos ("o hasta el palillo seco") a 170-180ºC. 

domingo, 17 de junio de 2012

Tarta crumble con relleno de chocolate, merengue y cerezas (kruszon).





Me he acordado de ella esta invierno; obviamente, en aquel momento no era temporada de cereza, así que la hice con manzana y salió muy bien. 
Aunque en mi opinión, la versión original con cereza no tiene parangón. Puede que sea también porque es ésta la versión de la cual me acordé como una tarta que comía hace mucho, mucho tiempo.  

Una tarta perfecta. Es contundente como valer como un postre de invierno en la versión con manzana; la agridulce frescura de la versión con cereza le otorga la ligereza de un postre de verano.  


Tarta crumble, con relleno de chocolate, merengue y cerezas: 
para un molde 24-26 cm

400g de harina
150g de azúcar (dividimos en dos partes: 100 g + 50 g)
250 g de mantequilla fría
5 huevos (separamos las yemas de las claras)
2 cucharas de cacao amargo 
2 cucharaditas de baking powder
500g de cereza
azúcar glas.

Mezclamos la harina con 100 g de azúcar, el baking powder, las yemas y la mantequilla cortada en dados, hasta obtener una masa lisa. Dividimos en 3 partes, quitamos la cuarta parte de dos de ellas y las añadimos a la restante. A una de las partes pequeñas añadimos el cacao y amasamos hasta obtener una masa de chocolate homogénea. Dejamos en la nevera una media hora.
Acolchonamos el molde (primero cubrimos la base con papel de hornear) con la parte de la masa más grande. Si sobra un poco, lo volvemos a añadir a la otra parte blanca más pequeña. Desmenuzamos la parte con cacao encima de la base. Deshuesamos las cerezas (se puede hacer perfectamente a mano, con los dedos, las cerezas pueden estar partidas, incluso mejor) y las distribuimos encima de la capa de chocolate.
Untamos las claras a  punto nieve, al final añadimos poco a poco el resto del azúcar (50g). Cubrimos las cerezas con las claras batidas y por último, desmenuzamos la última parte de la masa (blanca) por encima de la tarta. 
Horneamos a 180º C unos 35-40 minutos. Dejamos enfriar, antes de servir echamos un poco de azúcar glas por encima.

domingo, 10 de junio de 2012

Volador relleno con arroz negro.






Otro fin de semana, días de pescado y criaturas del mar. Esta vez una de las criaturas más curiosas, el calamar. 
Hoy, un domingo, hay más tiempo para pasar en la cocina. Pues será calamar relleno de arroz negro.


Calamar relleno de arroz negro.
Para dos. 
2 calamares grandes
150 g de arroz
tinta de calamar
media cebolla no muy grande)
un tomate
750 ml de caldo de marisco
un poco de aceite (para freír).


Limpiamos los calamares: quitamos las entrañas, la piel, la cabeza (ojos y pico). Picamos los tentáculos, reservamos.
Preparamos el arroz negro. Sofreímos la cebolla picada finamente hasta que quede tierna y transparente. Añadimos el tomate picado, rehogamos a fuego lento hasta conseguir una salsa. Añadimos los tentáculos, seguimos rehogando. Antes de añadir el arroz, reservamos un poco de la salsa (un vasito). Echamos el arroz, removemos y vamos echando el caldo (caliente) según se vaya absorbiendo.
Una vez el arroz está, lo apartamos del fuego y rellenamos los calamares (si queda arroz, podemos servirlo de lado). Cerramos con palillos de dientes. En una cazuela, calentamos la salsa que hemos reservado antes, y colocamos en ella los calamares. Dejamos cocer a fuego lento, tapados, unos 10 minutos, dándoles vuelta cada 2 minutos aprox.

miércoles, 6 de junio de 2012

Bizcocho (base de tartas). Una receta práctica.





He probado muchas pero muchas recetas, esta es sin duda la mejor. 
Hacer un buen bizcocho no es nada fácil, he sufrido muchas derrotas hasta encontrar una formula perfecta. Esta parece serlo. Llevo unos cuantos bizcochos hechos según sus reglas, salen estupendos. Crecen, no se hunden, son ligeros y esponjosos.


Será necesaria una báscula, lápiz y papel (y una calculadora, si queremos hacernos la vida más fácil...).
La formula es universal, no contiene ni grasa ni bicarbonato de sodio, podemos ajustarla según el tamaño de bizcocho que nos haga falta. Para un molde de 24 cm serán suficientes 4 huevos, para uno un poco más grande que llegue hasta el borde del molde a lo mejor 5. El más grande he he hecho era de 7 huevos, fue para un pedazo de tarta de cumpleaños de 26 cm de diámetro (al final ni cabía en la caja...). 


Bizcocho.
huevos
harina de trigo
harina de patata / maicena*
azúcar.
* uso harina de patata, bastante difícil de encontrar en España (se puede encontrar por ejemplo en algunas tiendas de comida "exótica" del barrio de Lavapiés); se puede usar maicena en cambio.


Las cantidades variarán según el tamaño del bizcocho que nos haga falta. 
La formula es: por cada 50 gramos de huevo ponemos 30 g de harina (75% de trigo  y 25% de maicena) y 30 g de azúcar reducidos al 75%.


La formula es entonces la siguiente:
peso de los huevos, dividido entre 50g = X
peso de harina: X multiplicado por 30; debe dividirse en dos partes -  3/4 de harina de trigo y 1/4 parte de maicena
peso de azúcar:  X  multiplicado por 30 y reducido hasta 3/4 (es decir - la misma cantidad que la de harina de trigo).


Ejemplo bizcocho de 4 huevos, con un peso total de 260g. 
260 gramos divididos entre 50 nos da: 5,2. Calculamos el peso de harina y azúcar.
Peso de harina: 5,2 multiplicado por 30 = 156 g totales de harina: 117 g de harina de trigo + 39 g de maicena.
Peso de  azúcar: 5,2 multiplicado por 30 = 156 g, reducido el 75%: 117 g de azúcar.


Separamos las yemas de las claras. Batimos las claras a punto nieve con una pizca de sal. Una vez hechas las claras, seguimos batiéndolas añadiendo poco a poco azúcar y yemas (alternando cada poco). Al final añadimos las harinas tamizadas, removemos con delicadez / batimos a velocidad más baja solo hasta incorporarse la harina en la masa de huevos.
Pasamos al molde con base cubierta con papel de hornear. 


Horneamos 35-40 minutos en un horno precalentado a 160-170º C. Una vez el bizcocho está listo (¡la prueba del palillo!), "tiramos" el bizcocho (o más bien el molde) al suelo desde una altura de unos 50 cm.
Dejamos reposar/enfriar en el molde. 

martes, 5 de junio de 2012

Mi antojo de verano: el salmorejo.






El hermano pequeño de gazpacho. Un poco ignorado, un poco olvidado ("es como el gazpacho, pero diferente, no sé..."). Incluso la importada vichyssoise está más presente en los supermercados que el pobre salmorejo.
Tomate, pan, ajo, aceite. Me encantan todos, y juntos igual de mucho si no más incluso.
Más sencillo no puede ser un plato. Tiene todo: fibra, vitaminas, hidratos de carbono, grasas sanas.
Y, mucho sabor. 


Salmorejo.
Para dos:
750 g de tomates maduros, rojos y sabrosos
1 diente de ajo
2 puñados de pan seco (200 - 250 g)*
aceite extra virgen*
sal
vinagre (en mi versión, opcional)
jamón serrano en tiras / huevo duro picado / bacalao desalado en tiras.


* la cantidad de aceite y pan puede variar un poco según gusto


Lavamos los tomates, cortamos en cubitos y trituramos con el diente de ajo pelado y el pan seco desmenuzado; vamos añadiendo poco a poco el aceite mientras estamos triturando los demás ingredientes, hasta obtener una suave crema. Sazonamos con sal y vinagre (opcional), volvemos a mezclar un segundo con la batidora para que se junten bien los ingredientes. 
Antes de servir (con jamón, huevo, bacalao - según gusto y/o el contenido de despensa), enfriamos en la nevera.

lunes, 28 de mayo de 2012

Tartaletas con mousse de chocolate.





No hay que contar mucho. Son una delicia. Seducirán a cualquiera a quien le guste dulce. Y aun más a aquellos que aman el chocolate. 
Mejor ver, imaginar y ponerse a trabajar. 
Y luego, disfrutar.


Lo que dure... 
Lamentablemente no va a ser mucho. Y aviso: el antojo volverá pronto. 


Tartaletas con mousse de chocolate (con un ligero toque al sabor de  frambuesa).
para 10 unidades; inspiradas en: chocolate mousse tarts de "Bourke Street Bakery" (Paul Allan & David McGuiness)


Bases: masa quebrada (brisée) dulce:
150 g de harina de trigo
75 g de mantequilla (fría, cortada en dados)
50 g de azúcar glas
1 yema
1 pizca de sal.


Colocamos los ingredientes en un cuenco, amasamos hasta conseguir una masa homogénea. Intentamos no tardar demasiado, para que no se nos derrita la mantequilla.
Reservamos en la nevera, unos 30 minutos.
Untamos con mantequilla derretida/aceite vegetal y acolchamos con la masa moldes pequeños (e.j. de 7 cm). Horneamos unos 20 minutos (o hasta que las tartaletas estén ligeramente doradas) en horno precalentado a 170º C. 


Relleno: mousse de chocolate:
200 ml de nata de batir
2 yemas
1 clara
35 g de azúcar glas: 25 g para yemas + 10 g para la clara
100 g de chocolate negro (por ejemplo de 70%)


Batimos 150 ml de nata, reservamos en la nevera. 
Batimos las yemas con 25g de azúcar glas hasta que queden ligeras, espumosas y casi blancas.  
Batimos la clara a punto nieve; cuando casi esté, añadimos 10 g de azúcar glas. 
Derretimos el chocolate: rompemos el chocolate en trozos pequeños y mezclamos con 50 ml de nata en un cuenco de metal. Apoyamos el cuenco sobre una olla pequeña con agua hirviendo, sin que el cuenco toque el agua. Removemos hasta que el chocolate se derrita.


Mezclamos el chocolate con una cuchara de nata batida, removemos hasta que se unen y seguimos añadiendo poco a poco el resto de la nata y las yemas batidas. Al final añadimos la clara batida, removemos con delicadeza justo hasta obtener una ligera y homogénea masa.
Reservamos en la nevera, mínimo 5 horas hasta una día (mejor mínimo medio día).


Montamos las tartaletas:
Untamos el fondo de cada tartaleta con 1/3 de cucharadita de mermelada de frambuesa. Rellenamos con la mousse, con manga pastelera con la boquilla que más nos guste.
Guardamos en la nevera .
(Lo que duren...).

sábado, 19 de mayo de 2012

Sabor a primavera: tarta con fresa.






Hace mínimo una semana desde que lo hice; ahora viendo las fotos vuelven ganas de comérmelo otra vez... Es perfecto: dulce, fresco, ligero. 
El pastel de bizcocho con fresa y nata batida. La nata debe ser obligatoriamente fresca: de batir, no batida del bote, por favor. Y las fresas dulces, dulces, dulces... 

Pastel de bizcocho con nata y fresa
2 huevos
50g de harina
1 cuchara de harina de maíz / patata
50 g de azúcar
500g de fresa
300 ml de nata de batir (o si nos gusta mucho, incluso 400)
azúcar glas (a gusto, más o menos 1-2 cucharaditas)
125 ml de gelatina de fresa (opcional).

Primero preparamos la base de bizcocho. 
Separamos las claras de las yemas, batimos las claras a punto nieve con una pizca de sal. Una vez están firmes las claras, añadimos poco a poco las yemas y luego el azúcar. Al final añadimos la harina tamizada*, y removemos la masa justo hasta obtener una masa homogénea - a mano o con la batidora puesta a la potencia más baja. Las cantidades de la receta valen para una base de 30 cm (he usado un molde de tarta invertible de 30cm). Horneamos a 160-170ºC unos 25 minutos, o hasta el palillo seco**. 

* es importante tamizar la harina para poder conseguir un bizcocho ligero; si no tenemos un tamizador, podemos pasar la harina por un colador fino.
** pasado el tiempo mínimo de horneado, metemos un palillo de madera (para brochetas, o de dientes) en el bizcocho en 2-3 puntos del bizcocho, si el palillo sale seco, el bizcocho está listo. 

Montamos la nata, justo antes de terminar añadimos el azúcar glas a gusto. 
Untamos el bizcocho (ya frío) con la nata. Decoramos con fresas cortadas. Podemos cubrir la tarta con gelatina de fresa, según gusto. 



sábado, 28 de abril de 2012

Quiche de calabacín.




Y por qué no una tarta salada. 
Esta semana han pasado por el horno y la nevera tres, dos clásicos: una quiche lorraine y una flamiche de puerro, y un pastel-chucho: una tarta de calabacín. 
Los perezosos, desconfiados y sin mucho tiempo libre podrán hacer uso de un truco y hacerse el trabajo aun más fácil de lo que es. 

Adelante.

Tarta salada de calabacín.
(para un molde de 26-30 cm)
2-3 calabacines (unos 800g)
200g de queso blanco de untar
4 huevos 
200 ml de nata 
sal
pimienta
nuez moscada
medio limón
una cuchara de miel
un puño de parmesano / queso rallado (para gratinar - opcional)
masa quebrada: 250 g de harina, 125 g de mantequilla, una yema, 30 ml de agua, una pizca de sal (o usamos el truco y la compramos preparada). 

Si tenemos un poco de tiempo, pero sobre todo ganas de pasar un rato en la cocina preparando la tarta de manera 100% artesanal, empezamos por la masa quebrada. En un cuenco, mezclamos la harina con mantequilla fría/recién sacada de la nevera y cortada en dados, la yema y una pizca de sal y el agua y amasamos los ingredientes con las manos hasta obtener una masa lisa. No debemos amasar demasiado, para que no derretir la mantequilla. Envolvemos la masa en film transparente y dejamos en la nevera unos 20 minutos. Precalentemos el horno, a 170ºC. "Tapizamos" el molde untado con una poco de mantequilla o aceite con la masa quebrada, cubrimos con papel de hornear y rellenamos con garbanzos o alubias secas. Metemos en el horno para unos 20 minutos. Pasado el tiempo, sacamos el molde, quitamos el papel y los legumbres, dejamos enfríar. 


Seguimos preparando el relleno: lavamos los calabacines y los cortamos en medias lonchas, de unos 5 mm. Freímos removiendo, hasta que estén hechos (unos 10 minutos). Sazonamos con sal, pimienta, unas gotitas de limón y miel. 
En un cuenco, batimos ligeramente los huevos, la nata y el queso, hasta que estén bien mezclados, sazonamos con un poco de sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. 
Escurrimos los calabacines (soltarán bastante jugo), pasamos al molde con la masa ya hecha  y cubrimos con la mezcla de huevo, nata y queso. Espolvoreamos la superficie con un poco de parmesano o un queso rallado (opcional). Horneamos a 200ºC 30-40 minutos, hasta que la tarta coja un color ligeramente dorado.

Dejamos reposar un poco. Servimos templada / fría. 

sábado, 21 de abril de 2012

Tarta de zanahoria.





Usando un eufemismo, el concepto de un bizcocho de zanahoria nunca me ha atraído mucho, por lo cual aun menos se me habría ocurrido preparar un dulce justamente de ESTA verdura. 


Tampoco nunca me consideraba una gran fan de dulces (en pequeñas cantidades sí, pero tampoco me resultaban imprescindibles), ni aun menos de prepararlos. 
Pero, la práctica hace al maestro, y aunque nos quede un largo camino por alcanzar la maestría, cuando con más facilidad nos sale una cosa, a más nos atrevemos y más curiosidad tenemos por probar cosas nuevas.


Hasta a hacer una tarta de zanahoria, en mi caso. 
Y, más aun, recomendarla. 




Tarta de zanahoria (para un molde redondo de 26 cm):
4 huevos
150 g de azúcar
300 g de harina blanca
1,5 cucharadita de bicarbonato
1 ,5 cucharadita de baking powder
½ cucharadita de gengibre molido
½ cucharadita de canela molida
¼ cucharadita de nuez moscada
250 ml de aceite de girasol
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 cuchara de zumo de limón
2 cucharas de zumo de naranja
2 vasos: 500 ml de zanahoria rallada
100 g de nueces (picados).


Cobertura:
75 g de azúcar glas
100 ml de nata para batir
100 g de queso blanco para untar.


Batimos los huevos con azúcar, hasta que queden blancos y espumosos. Añadimos los ingredientes secos tamizados: harina, bicarbonato, baking powder, especias y seguimos mezclando.
Incorporamos los demás ingredientes: aceite, zumos. Una vez obtenida una masa homogénea, añadimos por último la zanahoria y los nueces, removiendo la masa esta vez ya a mano. 
Horneamos en un molde con papel de hornear, unos 40-45 minutos en 180ºC. 


Para la cobertura, batimos la nata, añadimos poco a poco el azúcar y al final el queso de untar. 


Una vez se ha enfriado el bizcocho, lo cubrimos con la "mantita". Guardamos en la nevera.